Ludwig Wittgenstein (1889-1951) nació en Viena en una familia de origen judío y de confesión católica perteneciente a la burguesía industrial del acero. Tuvo tres hermanas y cuatro hermanos, de los que se suicidaron tres, y él mismo tuvo algún pensamiento suicida, afortunadamente no llevado a cabo. El hermano superviviente, Paul, fue concertista profesional de piano que durante la guerra perdió la mano derecha aunque siguió su carrera con una mano para la que compusieron músicos como Richard Strauss, Prokofiev y Ravel. De este es famoso el Concierto de piano para la mano izquierda en re mayor. Su hermana Margarethe fue modelo del cuadro de Klimt Retrato de Margaret Stonborough-Wittgenstein.
En 1903 ingresó en un centro de formación técnica (Staatsoberreal Schule) de Linz, donde coincidió, aunque en cursos diferentes, con Adolf Hitler. En 1906 inició sus estudios de ingeniería mecánica en Berlín que continuó en Manchester, fruto de los cuales registró una patente sobre un motor aeronáutico que treinta años después se desarrollaría con éxito. La lectura de las obras de Gottlob Frege y de Bertrand Russell le reorientó al estudio de la filosofía, por lo que se instaló en Cambridge para asistir a las clases de Russell. Pronto discute con sus maestros Russell, Moore y Whitehead sobre lógica y metafísica.
A la muerte de su padre heredó una enorme fortuna. Durante la primera Guerra Mundial se alistó como voluntario en el ejército austrohúngaro, recibió cuatro medallas al valor en el combate y se licenció como oficial, después de ser hecho prisionero por el ejército italiano al final de la guerra y puesto en libertad en agosto de 1919. En el frente escribió parte de sus ideas filosóficas, que le sirvieron para la redacción el Tractatus logico-filosoficus1 que escribió durante un permiso.
Después de la guerra renunció a su vida anterior, cedió toda su herencia a sus hermanos, estudió Magisterio y ejerció omo maestro rural durante siete años. Después volvió a Viena y de nuevo a Cambridge, donde se le otorgó el título de doctor por el Tractatus.
Obtuvo una beca de investigador de cinco años, que se fue renovando hasta substituir a Moore en la cátedra en 1939. En 1936 se desplazó a Noruega y se encerró en una cabaña en donde sentó las bases de su segunda gran obra, Investigaciones filosóficas, culminada en 1945, que no se publicaría en vida del autor.
Con la anexión de Austria por Alemania, Wittgenstein solicitó y obtuvo la nacionalidad británica. Durante la segunda Guerra Mundial trabajó de enfermero en un hospital de Londres, compartiendo esta actividad con la académica. En 1947 renunció a su actividad académica y se retiró a escribir. Poco después se le diagnosticó un cáncer de próstata no operable y murió en Oxford en casa de su médico de cabecera.
Solo publicó en vida el Tractatus, que representa el primer Wittgenstein. Los cuadernos azul y marrón2 son notas tomadas de las clases de Wittgenstein entre 1933 y 1935, donde se anticipan algunas ideas que desarrollará en Investigaciones filosóficas3, que es el segundo Wittgenstein. Su ultima obra es Sobre la certeza4, un manuscrito acabado dos días antes de su muerte y publicado en 1961.
El Tractatus es una obra breve en que los pensamientos del autor están expresados de forma sucinta en aforismos numerados a partir de siete aforismos principales. El propio Wittgenstein indica en el prólogo que
Cabría acaso resumir el sentido entero del libro en las palabras: lo que siquiera puede ser dicho, puede ser dicho claramente; y de lo que no se puede hablar hay que callar. El libro quiere, pues, trazar un límite al pensar o, más bien, no al pensar sino a la expresión de los pensamientos: porque para trazar un límite al pensar tendríamos que pensar ambos lados de este límite (tendríamos, en suma, que poder pensar lo que nos resulta pensable).5
Y afirma que el límite solo puede ser trazado en el lenguaje, porque lo que está más allá del límite es simplemente absurdo6. Lo que plantea Wittgenstein es saber si decimos algo cuando hablamos, antes de saber si algo es verdadero o falso. Parte de la base de que es lo mismos pensar que hablar y que el lenguaje es la única manifestación del pensar, por lo que se plantea analizarlo lógicamente. Se trata de clarificar el lenguaje para separar lo que se puede decir y lo que no es posible decir, para resolver los problemas filosóficos. De algún modo Wittgenstein reacciona frente a la tesis kantiana de que para que una verdad sea necesaria tiene que ser conocida sin recurrir a la experiencia, es decir, tiene que ser a priori. Considera que las verdades necesarias incumben a la lógica, y que se pueden conocer mediante el sistema mediante el cual nos representamos el mundo, siempre que este sistema refleje cómo es el mundo, y este es el ámbito de lo analítico en la terminología de Kant.
La obra se dedica, pues, a estudiar la relación entre el sistema de representación y el mundo, desarrollando una filosofía del lenguaje. El lenguaje tiene una estructura lógica que refleja el mundo.
Los siete aforismos principales son los siguientes:
El mundo es todo lo que es el caso
Lo que es el caso, el hecho, es el darse efectivo de estados de cosas
La figura lógica de los hechos es el pensamiento
El pensamiento es la proposición con sentido
La proposición es una función veritativa de las proposiciones elementales
La forma general de la función veritativa es [-p, -ξ N(-ξ)]
De lo que no se puede hablar hay que callar
La obra comienza con una definición de lo que es en mundo. La versión original del primer aforismo principal es
Die Welt ist alles, was der Fall ist
que en las diferentes versiones se traduce como el mundo es todo lo que es el caso, o el mundo es todo lo que acaece.
El siguiente aforismo (1.1) es
El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.7
Lo que nos quiere decir Wittgenstein es que la realidad no está hecha de objetos aislados, sino de hechos, es decir, de situaciones que ocurren. A continuación dice que
1.11 El mundo viene determinado por los hechos y por ser estos todos los hechos.
1.12 Porque la totalidad de los hechos determina lo que es el caso y también lo que no es el caso.
1.13 Los hechos en el espacio lógico son el mundo.
1.2 El mundo se descompone en hechos.8
El mundo es, entonces, la totalidad de los hechos, la conjunción de todos los demás hechos, algo así como un hecho compuesto. Los hechos están a su vez compuestos de otros hechos, de otros estados de cosas.
2 Lo que es el caso, el hecho, es es el darse efectivo de estados de cosas
2.01 El estado de cosas es una conexión de objetos (cosas).
2.011 Poder ser parte integrante de un estado de cosas es esencial a la cosa.9
La versión original del aforismo 2 es
Was der Fall ist, die Tatsache, ist das Bestehen von Sachverhalt.
Que algunos traducen como lo que acaece, el hecho, es la existencia de los hechos atómicos. Quizás queda más claro si decimos con esta traducción que los hechos están a su vez compuestos de hechos atómicos. Los hechos atómicos son las unidades fundamentales cuya existencia no depende de otra. Por lo tanto, los hechos se componen de hechos atómicos, y los hechos atómicos son una combinación de objetos, de cosas, tal como señala Wittgenstein en 2.01.
Es esencial a la cosa poder ser parte integrante de un hecho atómico (2.011). En lógica, nada es accidental: si la cosa puede entrar en un hecho atómico, la posibilidad del hecho atómico debe estar ya prejuzgada en la cosa (2.012). Si yo conozco un objeto, conozco también todas sus posibilidades de entrar en los hechos atómicos (2.0123). Y para conocerlo, no hay que conocer sus propiedades externas pero sí todas sus propiedades internas (2.01231)10. Las cualidades externas son las que tiene la cosa de manera contingente, mientras que las cualidades internas son las esenciales.
Los objetos contienen la posibilidad de todos los hechos atómicos (2.014). La forma del objeto es la posibilidad de su ocurrencia en estados de cosas (2.0141). Como el objeto es simple (2.02) cualquier enunciado sobre complejos puede descomponerse en un enunciado sobre sus partes integrantes y en aquellas proposiciones que describen completamente los complejos (2.0201).
Wittgenstein concibe el lenguaje como figura de la realidad y nos introduce su teoría figurativa, diciendo que
La totalidad de los pensamientos verdaderos es una figura del mundo. (3.01)11.
Que un estado de cosas es pensable significa que podemos hacernos una figura de él. No podemos pensar nada ilógico, porque por el contrario tendríamos que pensar ilógicamente (3.03). Presentar en el lenguaje algo que contradiga a la lógica es tan imposible como presentar en geometría por sus coordenadas un dibujo que contradiga a las leyes del espacio o dar las coordenadas de un punto que no existe (3.032). Un pensamiento verdadero a priori sería aquel cuya posibilidad condicionase su verdad (3.04), de modo que solo podríamos saber a priori que un pensamiento es verdadero si en el pensamiento mismo (sin objeto de comparación) se pudiese reconocer su verdad (3.05).
En la proposición, el pensamiento se expresa perceptiblemente por los sentidos (3.1). Nosotros usamos el signo sensiblemente perceptible de la proposición (sonidos o signos escritos, etc.) como una proyección del estado de cosas posible. (3.11)
El método de proyección es el pensamiento del sentido de la proposición. Las proposiciones representan la realidad y comparten una estructura lógica con lo que describen.
La proposición es una figura de la realidad. La proposición es un modelo de la realidad tal como nos la pensamos. (4.01)12
Una proposición es verdadera si las cosas son como ella dice:
La proposición muestra cómo se comportan las cosas si es verdadera. Y dice que se comportan así. (4.022)13.
La descripción muestra un objeto atendiendo a sus propiedades externas, mientras que la proposición describe la realidad atendiendo a sus propiedades internas (4.023). La proposición construye un mundo con la ayuda de un armazón lógico; por ello es posible ver en la proposición, si es verdadera, el aspecto lógico de la realidad. Se pueden obtener conclusiones de una falsa proposición.
Wittgenstein define a partir de esto los límites del lenguaje diciendo que
Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo. (5.6)14.
Esto significa que solo podemos pensar y hablar con sentido sobre aquello que puede ser expresado claramente mediante el lenguaje. La lógica llena el mundo, de modo que los límites del mundo son también sus límites (5.61). Nosotros no podemos, pues, decir en lógica: en el mundo hay esto y lo de más allá; aquello y lo otro, no. Esto parece, aparentemente, presuponer que excluimos ciertas posibilidades, lo que no puede ser, pues, de lo contrario, la lógica saldría de los límites del mundo; esto es, siempre que pudiese considerar igualmente estos límites también desde el otro lado. De lo que concluye que lo que no podemos pensar no podemos pensarlo. Tampoco, pues, podemos decir lo que no podemos pensar.
Los límites del lenguaje establecen lo que puede decirse y lo que solo puede mostrarse:
Lo inexpresable, ciertamente, existe. Se muestra, es lo místico. (6.522)15.
Para ser coherentes con esta conclusión solo tiene sentido lógico lo que puede expresarse claramente.
El verdadero método de la filosofía sería propiamente éste: no decir nada, sino aquello que se puede decir; es decir, las proposiciones de la ciencia natural –algo, pues, que no tiene nada que ver con la filosofía-; y siempre que alguien quisiera decir algo de carácter metafísico, demostrarle que no ha dado significado a ciertos signos en sus proposiciones. Este método dejaría descontentos a los demás –pues no tendrían el sentimiento de que estábamos enseñándoles filosofía-, pero sería el único estrictamente correcto. (6.53)16
Y la conclusión es que
De lo que no se puede hablar hay que callar. (7)17
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1Ludwig Wittgenstein Tractatus logico-filosoficus. Décimoprimera reimpresión de la primera edición de 2003. Alianza Editorial. Madrid 1925.
2 Ludwig Wittgenstein Los cuadernos azul y marrón. Reimpresión de la primera edición de 1968. Estructura y función. Editorial Tecnos. Madrid 1976.
3 Ludwig Wittgenstein Investigaciones filosóficas. Grandes obras del pensmiento contemporáneo. Ediciones Altaya 1999.
4 Ludwig Wittgenstein Sobre la certeza. Colección Cla-De-Ma. Editorial Gedisa. Barcelona 2022.
5Tractatus..., op. cit., pág. 55.
6 id., pág. 56.
7 id., pág. 57.
8 id.
9 id., pág. 58.
10 id., pág. 59.
11 id., pág. 64.
12id., pág. 76.
13 id., pág. 77.
14 id., pág. 123.
15 id., pág. 144.
16 id., pág 145.
17 id.
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