Podemos designar como última etapa del pensamiento de Nietzsche el período que va desde 1883 hasta 1889, puesto que a principios de 1890 pierde definitivamente la razón y finaliza obviamente su obra, hasta su muerte en 1900.
En este período hay que destacar tres obras en las que aparece la teoría del conocimiento y que el propio Nietzsche dijo que estaban encadenadas1: la obra fundamental Así habló Zaratustra2, publicada en cuatro entregas entre 1883 y 1885, Más allá del bien y del mal3 (1885) y La genealogía de la moral 4(1887). Los problemas de salud se acrecientan y en particular su progresiva ceguera, por lo que ya en 1889 Nietzsche había adquirido la bola de escribir de Malling-Haisen, la primera máquina de escribir fabricada en serie, pero se averió enseguida y tuvo que volver a la escritura manuscrita.
Sus obras no tuvieron éxito comercial, lo que le provocó problemas con su editor hasta el punto que la tercera y última parte de Así habló Zaratustra se publicó en una edición privada costeada por el autor de 40 ejemplares, y de igual modo La genealogía de la moral, en esta ocasión con una tirada de 600 ejemplares. El reconocimiento público le llegó en 1888 a partir del ciclo de conferencias que sobre su obra dictó en Copenhague el crítico literario danés Georg Brendes, pero a Nietzsche ya le quedaba poco tiempo para beneficiarse de ello porque que el 3 de enero de 1889, después de un período de conducta excéntrica, en la plaza de Carlo Alberto de Turín se derrumbó después de abrazar a un caballo que estaba siendo maltratado por un cochero.
Su último año de lucidez, 1888, fue especialmente prolífico pues en él escribió cinco libros5.
Tras el incidente de Turín fue trasladado primero a Basilea, donde le fue diagnosticada una parálisis progresiva, y luego a un manicomio de Jena donde quedó ingresado hasta que al año siguiente su madre se hizo cargo de él y lo trasladó a su residencia en Naumburg. A la muerte de su madre en 1897 Nietzsche quedó al cuidado de su hermana, que lo trasladó a Weimar junto con todos los documentos.
Su hermana Elizabeth, casada con un militante nacionalsocialista, se hizo cargo de su obra, creó el archivo Nietzsche y con una precisa manipulación de algunos de sus escritos fue presentada en su momento como uno de los fundamentos ideológicos del régimen de Hitler. Nietzsche se mantuvo en una situación de locura creciente que le hizo perder el habla hasta su muerte en 1900.
Hay que destacar la rapidez con que fue escrita Así habló Zaratustra, a la que Nietzsche dedicó una sesión de diez días a cada una de sus cuatro entregas, la última de las cuales había de ser la primera de una nueva obra titulada Mediodía y eternidad, que había de constar de tres partes pero las dos siguientes nunca fueron escritas.
En Así habló Zaratustra, Nietzsche no expone una teoría del conocimiento sistemática al modo clásico, pero trata de ello al exponer las ideas principales de su obra que son la muerte de Dios, el Superhombre, la voluntad de poder, el eterno retorno de lo idéntico y la desaparición de la moral tradicional. Como hilo conductor de sus tesis, Nietzsche se apropió de un personaje histórico persa, Zoroastro o Zaratustra, al que convierte en un alter ego que acompaña al lector en un viaje iniciático durante el cual pronuncia discursos en los que expone las teorías propias de Nietzsche
Cuando Zaratustra tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así:
¡Tú gran
astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a
quienes iluminas! (…)¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría como
la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que
se extiendan. Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios
entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura y los
pobres, con su riqueza.6
Discursos que acaban con la frase also sprach Zarathustra (así habló Zaratustra).
Hay que aclarar que la expresión muerte de Dios no se refiere al dios de la Biblia ni a ningún otro dios, sino que es una metáfora que representa una manera de pensar que va más allá de lo religioso, que es la metafísica. Nietzsche recrimina a la metafísica que se ha inventado otro mundo diferente de este, el mundo suprasensible que podemos identificar con el mundo de las esencias. Por eso Nietzsche les dice a los que él llama trasmundanos que
En otro tiempo también Zaratustra proyectó su ilusión más allá del hombre, lo mismo que todos los trasmundanos. Obra de un dios sufriente y atormentado me parecía entonces el mundo.(...) ¡Ay, hermanos, ese dios que yo creé era obra humana y demencia humana, como todos los dioses!7
Para Nietzsche, la tesis de la metafísica que sostiene la existencia de un mundo suprasensible comporta que el mundo sensible es un mundo de apariencias, y por eso es imperfecto y engañoso. La consecuencia que los filósofos han extraído hasta ahora es el desprecio del cuerpo y han considerado al intelecto como lo más elevado y virtuoso.
En
otro tiempo el alma miraba al cuerpo con desprecio; y ese desprecio
era entonces lo más alto; el alma quería el cuerpo flaco, feo,
famélico. Así pensaba escabullirse del cuerpo y de la tierra.
Oh, también esa alma era flaca, fea y famélica: ¡y la crueldad
era la voluptuosidad de esa alma!
Mas vosotros también,
hermanos míos, decidme: ¿qué anuncia vuestro cuerpo de vuestra
alma? ¿No es vuestra alma acaso pobreza y suciedad y un lamentable
bienestar?8
Nietzsche considera que el conocimiento no se obtiene mediante la razón abstracta sino directamente del cuerpo, que es la gran razón:
«Cuerpo
soy yo y alma», así habla el niño. ¿Y por qué no hablar como los
niños?
Pero el despierto, el sapiente, dice: cuerpo soy yo
íntegramente, y ninguna otra cosa; y alma es sólo una palabra para
designar algo en el cuerpo.
El cuerpo es una gran razón,
una pluralidad dotada de un único sentido, una guerra y una paz, un
rebaño y un pastor.{55}
Instrumento de tu cuerpo es también
tu pequeña razón, hermano mío, a la que llamas «espíritu», un
pequeño instrumento y un pequeño juguete de tu gran razón.9
Nietzsche anuncia la muerte de Dios en el encuentro de Zaratustra con el viejo santo que se explica en el prólogo:
Mas cuando Zaratustra estuvo solo, habló así a su corazón: «¿Será posible? ¡Este viejo santo en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto!»10
Dios representa el mundo suprasensible. Utilizando la metáfora de su muerte, Nietzsche ataca la tesis de que la razón de las cosas esté fuera de ellas y que, por lo tanto, haya también un fundamento externo o suprasensible de los valores.
En el discurso sobre las tres transformaciones Nietzsche explica cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león y el león por fin, en niño11.
Nietzsche habla de tres figuras fundamentales del espíritu: el camello, que soporta el dominio de la moral, el león, que crea una nueva moral porque es libre, y el niño, que crea nuevos valores mediante el juego12 ;
Asimismo, propone la necesidad de considerar las virtudes tradicionales como "adormideras", que impiden ver los valores verdaderos:
¡Buen dormir es lo que se buscaba, y, para ello, virtudes que fueran como adormideras!13
Conocer implica superar las verdades antiguas, porque el conocimiento es creación y no fijación:
¡Ved los buenos y justos! ¿A quién es al que más odian? Al que rompe sus tablas de valores, al quebrantador, al infractor; pero ése es el creador.14
Si la razón de las cosas no puede estar fuera de ellas, el fundamento de lo bueno y de lo malo no puede ser externo, y por eso no es un fundamento objetivo.
Con esta tesis, Nietzsche afirma que se ha de superar el hombre ordinario:
El hombre es algo que debe ser superado.15
¿Qué significa esto? Significa que tiene que haber otro hombre que se convierta en autor de su propia vida, cree sus valores y afirme la existencia sin recurrir a verdades trascendentes. Este hombre es el superhombre, der Übermensch16 en la versión original. Por eso Zaratustra en su primera alocución dirigida al pueblo dice
Yo os enseño el superhombre.17
El superhombre no obedece valores impuestos sino que los crea y vive según leyes que él mismo se da. No busca consuelo en un más allá, sino que crea sentido aquí y ahora. Es fiel a la tierra:
El superhombre es el sentido de la tierra. Diga vuestra voluntad: ¡sea el superhombre el sentido de la tierra!18
Lo resume de esta manera:
Yo amo a quienes, para hundirse en su ocaso y sacrificarse, no buscan una razón detrás de las estrellas sino que se sacrifican a la tierra, para que ésta llegue alguna vez a ser del superhombre. Yo amo a quien vive para conocer, y quiere conocer para que alguna vez viva el superhombre. Y quiere así su propio ocaso.19
En Más allá del bien y del mal, Nietzsche critica la tradición filosófica occidental por haber asumido que el conocimiento puede ser objetivo e independiente de las pulsiones humanas, y plantea en su lugar una teoría del conocimiento perspectivista y ligada a la voluntad de poder. Niega la existencia de una verdad objetiva y universal. Para Nietzsche, todo conocimiento es interpretativo y depende de la perspectiva desde la que se observa el mundo. El propio Nietzsche nos dice en Ecce homo20 que Más allá del bien y del mal es el paso del símbolo, expresado en Así habló Zaratustra de una forma extremadamente poética, al concepto.
Si se tiene en cuenta que el libro viene después del Zaratustra, se adivinará también quizá el régime [régimen] dietético a que debe su nacimiento. El ojo, malacostumbrado por una enorme coerción a mirar lejos -Zaratustra ve aún más lejos que el Zar-, es aquí forzado a captar con agudeza lo más cercano, nuestra época, lo que nos rodea. Se encontrará en todo el libro, sobre todo también en la forma, idéntico alejamiento voluntario de aquellos instintos que hicieron posible un Zaratustra.21
Nietzsche comienza su exposición hablando de los prejuicios de los filósofos, y se pregunta por qué han buscado por encima de todo la verdad. Para Nietzsche, como ya hemos visto anteriormente, la verdad no es un valor supremo.
Suponiendo que nosotros queramos la verdad: ¿por qué no, más bien, la no-verdad? ¿Y la incertidumbre? ¿Y aun la ignorancia? - El problema del valor de la verdad se plantó delante de nosotros,(...) Es éste, a lo que parece, un lugar donde se dan cita preguntas y signos de interrogación.22
Nietzsche desenmascara a los filósofos diciendo que lo que ellos llaman verdad es una mera convicción a la que han añadido una justificación.
Este modo de juzgar constituye el prejuicio típico por el cual resultan reconocibles los metafísicos de todos los tiempos; esta especie de valoraciones se encuentra en el trasfondo de todos sus procedimientos lógicos; partiendo de este «creer» suyo se esfuerzan por obtener su «saber»8 algo que al final es bautizado solemnemente con el nombre de «la verdad». La creencia básica de los metafísicos es la creencia en las antítesis de los valores.23
Por eso, acusa a los filósofos de infantilismo e incluso de falta de honradez porque
Todos ellos simulan haber descubierto y alcanzado sus opiniones propias mediante el autodesarrollo de una dialéctica fría, pura, divinamente despreocupada (a diferencia de los místicos de todo grado, que son más honestos que ellos y más torpes - los místicos hablan de «inspiración» -): siendo así que, en el fondo, es una tesis adoptada de antemano, una ocurrencia, una «inspiración », casi siempre un deseo íntimo vuelto abstracto y pasado por la criba lo que ellos defienden con razones buscadas posteriormente: - todos ellos son abogados que no quieren llamarse así, y en la mayoría de los casos son incluso picaros abogados de sus prejuicios, a los que bautizan con el nombre de «verdades», (...)24
La búsqueda de la verdad de un modo falso provoca la autotiranización de los filósofos, y es lo que pasa cuando una filosofía comienza a creer en sí misma, y no es más que una muestra de la voluntad de poder25.
Siempre crea el mundo a su imagen, no puede actuar de otro modo; la filosofía es ese instinto tiránico mismo, la más espiritual voluntad de poder, de «crear el mundo», de ser causa prima [causa primera].26
Más adelante vuelve sobre ello y lo expresa de un modo más contundente.
Pero los auténticos filósofos son hombres que dan órdenes y legislan: dicen: «¡así debe ser!», son ellos los que determinan el «hacia dónde» y el «para qué» del ser humano, disponiendo aquí del trabajo previo de todos los trabajadores filosóficos, de todos los sojuzgadores del pasado, - ellos extienden su mano creadora hacia el futuro, y todo lo que es y ha sido conviértese para ellos en medio, en instrumento, en martillo. Su «conocer» es crear, su crear es legislar, su voluntad de verdad es - voluntad de poder.27
Descarta, por tanto, que la búsqueda del conocimiento lleve a la filosofía.
Yo no creo, por lo tanto, que un «instinto de conocimiento » sea el padre de la filosofía, sino que, aquí como en otras partes, un instinto diferente se ha servido del conocimiento (¡y del desconocimiento!) nada más que como de un instrumento.28
Nietzsche sostiene que el perspectivismo es condición fundamental de toda vida29 y que la creencia en la propia verdad es necesaria
como una creencia superficial y una apariencia visible pertenecientes a la óptica perspectivista de la vida (...)30
Y proclama que
De los sentidos es de donde procede toda credibilidad, toda buena conciencia, toda evidencia de la verdad.31
En La genealogía de la moral Nietzsche continúa, desarrolla y aclara algunos de los temas tratados en Más allá del bien y del mal para hacerlo de una forma más extensa y sistemática. No contiene tampoco una teoría de la verdad en sentido clásico, sino que investiga de dónde proviene nuestro concepto de verdad, qué intereses lo sostienen y qué valor tiene para la vida.
Nietzsche afirma que la ciencia precisa de una justificación -aunque ello no quiere decir que exista- y observa que ni en las filosofías más antiguas ni en las más recientes ha habido la conciencia de en qué medida la voluntad de verdad misma necesita una justificación porque el ideal ascético32 ha dominado hasta ahora toda la filosofía. Para Nietzsche, el ideal ascético expresa una voluntad y tiene un objetivo:
éste es lo bastante universal para que todos los otros intereses de la existencia humana parezcan, comparados con él, mezquinos y estrechos; el ideal ascético interpreta despiadadamente las épocas, los pueblos, los hombres con vistas a este fin, no permite ninguna otra interpretación, ningún otro objetivo, rechaza, niega, afirma, confirma únicamente en el sentido de su interpretación (¿y acaso ha existido alguna vez un sistema de interpretación más acabado?); no se somete a ningún poder; antes bien, cree en sus privilegios frente a cualquier poder, en la distancia incondicionada de su rango respecto a cualquier poder; cree que en el mundo no hay poder si antes no ha recibido de él un sentido, un derecho a la existencia, un valor como instrumento para su obra, como vía y medio hacia su objetivo, hacia el único objetivo...33
El ideal ascético estableció la verdad como instancia suprema porque no era lícito que la verdad fuese un problema:
¿Se comprende este «ser lícito»? Desde el momento en que se niega la fe en el Dios del ideal ascético, hay también un nuevo problema: el problema del valor de la verdad... La voluntad de verdad requiere un crítica; precisemos con esto nuestra propia tarea: por una vez, debe intentarse poner en cuestión el valor de la verdad...34
Nietzsche considera que la verdad es justo lo contrario de lo que afirma el ideal ascético:
hoy la ciencia no tiene simplemente ninguna fe en sí misma, y menos todavía un ideal por encima de ella..., y allí donde aún es pasión, amor, ardor, sufrimiento, no es lo opuesto a ese ideal ascético, sino más bien su forma más reciente y distinguida.35
Los que así piensan se hallan muy lejos de ser espíritus libres, pues creen todavía en la verdad36
lo que constriñe a este ascetismo, la incondicional voluntad de verdad, es la fe en el ideal ascético mismo, si bien en la forma de un imperativo inconsciente (…).37
Pero Nietzsche advierte que, juzgando con rigor, no existe una ciencia libre de supuestos, porque siempre tiene que haber allí una filosofía, una fe, para que de ésta extraiga la ciencia una dirección y un sentido38. Por eso
Ambas cosas, ciencia e ideal ascético, se hallan en un mismo terreno (ya lo he dado a entender): en la misma valoración exagerada de la verdad (más correctamente: en la misma creencia en el carácter inestimable, /«criticable de la verdad), y precisamente por eso son necesariamente aliados; de modo que, suponiendo que se luche contra ellos, sólo pueden ser combatidos y puestos en cuestión conjuntamente.39
Para concluir, incluso aunque demos por cierta la tesis de Nietzsche de que la búsqueda de la verdad ha sido inspirada históricamente por el ideal ascético, no por eso dejan de tener valor los avances científicos o lógicos obtenidos por ese método.
___________
1 De Más allá del bien y del mal advirtió en una carta dirigida a Jacob Burckhardt que dice las mismas cosas que mi Zaratustra, bien que de manera distinta, y de La genealogía de la moral, en la contraportada de la obra, que es una continuación de Más allá del bien y del mal. Prólogo de Andrés Sánchez Pascual a Más allá del bien y del mal, págs.8 y 14, citada más adelante.
2 Friedrich Nietzsche Así habló Zaratustra.. Sexta edición noviembre 1978. Alianza Editorial. Madrid.
3 Friedrich Nietzsche Más allá del bien y del mal. Ediciones Orbis, SA. Barcelona 1983.
4 Friedrich Nietzsche La genealogía de la moral. Editorial Tecnos. Madrid 2003.
5 El crepúsculo de los ídolos; El anticristo; Ecce homo; Ditirambos a Dioniso; y El caso Wagner.
6 Así habló..., op. cit., pág. 30.
7 id., págs. 56-57.
8 id., pág. 35.
9 id., pág. 60
10 id., pág. 34.
11 id., pág. 49.
12 id., pág. 51.
13 id., pág. 54.
14 id., pág. 45.
15 id., pág. 34.
16 La palabra alemana Mensch no es correlativa a la de hombre sino a la de persona, pero no al concepto simple de persona, que en alemán es Person que sería el equivalente a nuestra expresión, sino a una persona digna de respeto y de confianza.
17 id., pág. 34.
18 id.
19 id., pág. 36.
20 Friedrich Nietzsche Ecce homo, pág. 120. Libro de bolsillo. Biblioteca de autor. Quinta reimpresión de la primera edición. Alianza Editorial. Madrid 2005.
21 id., pág. 120.
22 Más allá... op. cit., pág. 21.
23 id., pág. 22.
24 id., pág 25.
25 La voluntad de poder es una de las tesis básicas de Nietzsche que aplicada a la teoría del conocimiento se manifiesta como la capacidad de imponer un sentido al caos. De este modo, crear una verdad es un acto de poder, el intento de un individuo o cultura de imponer su propia perspectiva sobre el mundo para hacerlo predecible y habitable. En consecuencia, el conocimiento no es un reflejo de la realidad, sino una herramienta para dominarla.
26 Más allá... op. cit.,., pág. 29.
27 id., pág. 155.
28 id, pág. 26.
29 id., pág. 18.
30 id., págs. 32-33.
31 id., pág. 104.
32 El ideal ascético considera que la realización de la virtud implica un cierto control de las pasiones, de los deseos, y la renuncia a determinados placeres inmediatos
33 La genealogía..., op. cit., pág. 193.
34 id., pág. 198.
35 id., pág. 194.
36 id., pág. 196.
37 id., pág. 197.
38 id.
39 id., pág. 199.
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